¿Qué responsabilidad tiene un manipulador de alimentos?

La normativa vigente es clara: el manipulador de alimentos es aquel profesional cuyas obligaciones hacen necesario que mantenga un contacto directo con cualquier tipo de alimento durante las etapas de fabricación, envasado, preparación, elaboración, almacenamiento, transporte, venta, servicio, suministro o almacenamiento. Se trata, por tanto, de un profesional que trabaja de manera cotidiana con una materia, los alimentos, que, si no se manipula debidamente, puede ocasionar intoxicaciones graves y multitud de problemas. Por tanto, para el desempeño de esta actividad es imprescindible haber superado una formación reglada y respetar una serie de normativas.

La formación

Garantizar la seguridad y la higiene en el manipulado de los alimentos solo es posible si quien realiza dicha manipulación ha recibido una formación específica. En España, dicha formación se acredita con el Certificado de Manipulador de Alimentos y se obtiene tras superar un examen en el que se evalúa si la persona que aspira a conseguir el certificado conoce lo que se establece en los reglamentos y normativas de alcance europeo relativos a la seguridad e higiene en el manejo de productos alimenticios. Actualmente, la formación puede recibirse en España de manera presencial o telemática y el examen puede realizarse también desde casa o en un lugar físico. Obtener el certificado tiene un coste variable que oscila entre los 10 y los 100 euros, dependiendo de quien imparta la formación.

Obligaciones

El manipulador de alimentos tiene ciertas obligaciones reflejadas en reglamentos. Las que siguen son las principales:

Manos limpias

Al ser las manos el principal vehículo de transmisión de eventuales agentes contaminantes, es imprescindible que el manipulador se las lave tan a menudo como sea necesario durante el desempeño de sus funciones; además, el lugar de trabajo debe estar debidamente acondicionado para que la higiene constante sea posible. Entre los momentos que obligan a que el manipulador se lave las manos figuran el de inicio de jornada, el de final del manipulado de un alimento concreto, el de final de un periodo de descanso en la jornada laboral, la visita al WC o el de sonarse la nariz. Aparte de la higiene de las manos, la de uñas, boca, nariz, pelo y piel también es fundamental.

Nada de tabaco, comida o chicles. Y ojo con la tos

El manipulador de alimentos no puede comer, masticar chicle o fumar, mientras desempeña sus funciones y tampoco puede nunca toser o estornudar sobre ellos. Y no es por capricho; es porque la saliva es un vehículo excelente para la transmisión de microorganismos.

Ni anillos, ni pulseras ni heridas al aire

Los anillos y pulseras están prohibidos para el manipulador de alimentos porque podrían entrar en contacto con estos y contaminarlos. Si el manipulador tiene una herida, debe protegerla con un vendaje no permeable y, si se sufre alguna enfermedad o dolencia (infecciones cutáneas o trastornos gastrointestinales), es imprescindible que el trabajador lo comunique a su responsable.

El atuendo y el aseo personal, clave

El manipulador de alimentos debe extremar su aseo personal y vestir con ropa limpia que incluya cubrecabeza y calzado con suela antideslizante La ropa, mejor de color claro. Además, en determinados casos, serán obligatorios los guantes y las mascarillas.

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