3 Consejos para reparar tu puerta de garaje de manera profesional

Las puertas de garaje tienen un funcionamiento particular, ya que no suelen abrirse como las puertas comunes de tu casa. Éstas generalmente abren de abajo hacia arriba. Utilizan complejas secciones que van unidas y apoyadas en un mecanismo de tensión de rieles que se enrosca cuando la puerta se abre completamente. Pero, precisamente por esta complejidad, los mecanismos pueden fracasar en algún momento.

Dacceso te previene de que saber afrontar la reparación de la puerta de tu garaje siempre es una alternativa interesante a tener en cuenta a largo plazo.

Reparación de la puerta de tu garaje

Es aconsejable fijarse un método objetivo de valoración, por ejemplo, ¿qué parte es defectuosa o no funciona bien en el mecanismo de la puerta? Es la primera pregunta que debes hacerte para averiguar qué no está funcionando correctamente. ¿Cómo responderla? Puedes empezar abriendo y cerrando la puerta, observarás así el mecanismo y podrás precisar el lugar del fallo.

Lo más probable es que no tengas necesidad de reemplazar la puerta del garaje, habitualmente sólo tendrás que arreglarla, por lo que si puedes hacerlo por tu cuenta te ahorrarás unos euros. Suelen ser problemas mecánicos simples los que hacen que tu puerta no funcione correctamente.

Las tres causas más comunes

1. Una de las razones más comunes para que tu puerta no realice su función de cierre correctamente es la del balanceo. Esto es debido a que tiene piezas sueltas o están fuera de su lugar y solo tienes que asegurarte de volver a instalarlas correctamente. Hay partes y, esto es muy común, que se han vuelto inutilizables por el paso del tiempo (bisagras, cerrojos). Simplemente sustituye estas piezas.

2. Otra razón para un mal funcionamiento puede ser, si ves que las tuercas y sus tornillos están en su sitio y correctamente apretados y que el riel no tiene deformación alguna, que la fricción de las partes mecánicas sea excesiva. Trata entonces de aplicar un lubricante líquido para solucionar este rozamiento. Aplícalo mientras la puerta está cerrada y el riel libre o desenrollado, así te resultará más fácil, al margen de que ensuciarás menos.

3. Puede ser también que el problema esté en el mecanismo en sí mismo, observa los elementos que no funcionan bien, reorganiza todas sus partes y trata de probar de nuevo la puerta. Si notas que los rieles están fuera de sitio, retíralos con cuidado y vuelve a instalarlos otra vez.

Si compruebas que existen pequeñas abolladuras y que son reparables en el riel, intenta, con mucho cuidado, alisarlas con un mazo. Por terminar, si ves que el riel está en mal estado y no funciona pese a tus esfuerzos por arreglarlo, considera la opción de reemplazarlos con un nuevo conjunto de rieles óptimos.

Recuerda siempre que las puertas corredizas sobre rieles cuentan con un sistema de resortes. Por lo que si cualquiera de ellos se daña, tendrás dificultades para abrirla. Hay dos tipos de resortes: de torsión y de extensión. Si el resorte de torsión se daña llama a un profesional. Ten en cuenta que el desgaste el algo normal y en algún momento necesitarás cambiarlos o repararlos.